Luego de meses dando forma a Operación Viejoven, conversamos con Sebastián Gallego, una de las voces más reconocibles y frescas del panorama audiovisual actual, que ahora da un paso al frente para subirse solo al escenario y convertir su universo personal en un espectáculo compartido. Entre la nostalgia televisiva, la cultura pop que marcó a toda una generación y el humor como hilo conductor, este nuevo proyecto se presenta como un homenaje tan íntimo como colectivo a aquellos referentes que crecieron con nosotros: la televisión de los 2000, la prensa rosa, Operación Triunfo y todos esos momentos que permanecen intactos en la memoria colectiva. En esta entrevista para The Magazine Virtual, hablamos sobre el proceso creativo detrás de Operación Viejoven, el vértigo de sostener un monólogo en solitario y la necesidad, más vigente que nunca, de seguir encontrándonos en directo para reír, recordar y celebrar aquello que nos une.
Tras meses dando forma a ‘Operación Viejoven’, ¿cómo fue ese proceso de construcción y en qué momento supiste que lo que tenías entre manos estaba listo para mostrarse al público?
Efectivamente, han sido meses. Como cuatro. Yo recibo la llamada de MPC con la propuesta de hacer un monólogo eligiendo yo la temática. Estuve un tiempo pensando qué quería contar y otro tanto buscando a alguien que supiese crear el guion con todas mis ideas y añadiendo las suyas. En esto ha sido clave Pepe B. Pérez, amigo y guionista. Hemos dado muchas vueltas al texto, pero ambos supimos cuando había llegado la versión final. Con el texto definitivo llevaré como algo menos de un mes. Y estoy deseando que deje de ser mío y pase a ser de todo aquel que venga a pasar un buen rato.
Lo “viejoven” es una sensación que muchos reconocen pero pocos saben nombrar. ¿Cómo se convierte algo tan generacional en texto, en ritmo, en algo que ocurre sobre un escenario?
Al final, 'Operación viejoven' es un repaso, una especie de homenaje, a la televisión y la prensa rosa desde los 2000´s hasta hoy. He sido un niño y un adolescente que ha visto mucha tele y ha leído muchas revistas del corazón. Ese universo pop, todos los programas, personajes, memes y momentazos televisivos que se han quedado en mi cabeza, conforman el monólogo. Mezclando todos esos ingredientes, sale una obra de 80 minutos con ritmo, participación del público y, en mi opinión, bastante divertida.
Es un homenaje a todo lo que me ha dado la televisión y la prensa rosa. Ese acompañamiento que hacen a gente de todas las edades yo lo devuelvo en forma de monólogo. Y, en especial, hablamos del 25 aniversario de 'Operación triunfo', mi programa favorito.
Creo que es más responsabilidad estar solo. Al final la gente ha pagado por pasar un buen rato y reírse contigo, entonces tienes que hacer que esa gente se vaya contenta a casa. Yo hago humor de todo, incluido sobre mí mismo.
Escribo desde todos los ángulos, de la última historieta que me ha hecho gracia, el romance del mes o aquel momentazo televisivo de hace 25 años. La unión de todo eso hace 'Operación
No creo que haya uno más difícil que otro. Hay referencias generales y otras más concretas. Habrá gente que las pille todas y otros espectadores que cojan algunas. No aspiro que a que todo el mundo entienda todas las referencias, sino que, a pesar de no pillar alguna, se rían por el contexto.
Fue mi primer proyecto delante de las cámaras. Aprendí ritmo, a no actuar, a ser yo mismo y no fingir ser otra persona. Y también me dio tablas cuando hacíamos los lives. Uso todos esos aprendizajes más lo que he ido aprendiendo en los formatos que he presentado y colaborado para el presente, como el monólogo, y el futuro, con lo que traiga.
Es un programa que disfruto enormemente. Siempre digo que me quiero jubilar en Toma extra. Desde pequeño he visto muchísimas series y verme ahora entrevistando a actores que vienen a hablar de su nueva serie o película me hace feliz. Además, entiendo las entrevistas, siempre que las hago yo, como un espacio en el que la persona que brilla es el entrevistado, no yo. Paso a un segundo plano, más discreto y medido que en otro tipo de formatos. Y sí, las preguntas son para que brille el entrevistado y pase un buen rato y lo haga pasar a todo aquel que nos vea u oiga.
Es lo que nos va a salvar. Frente a la IA y la tendencia que hay hoy en día al individualismo, el teatro, algo colectivo, que te hace sentarte al lado de alguien desconocido, reírte o llorar con más gente cerca... creo que es revolucionario.
Me encantaría que Chenoa, de la que, por supuesto hablo en 'Operación viejoven', viniese a verme alguna vez. Creo que se lo va a pasar bien.
Creo que son formatos que se estudiarán, ya se han hecho varios trabajos sobre Operación triunfo, pero el verdadero premio de esos formatos es, como diría la Esteban, "el cariño de toda esta gente".
Me encantaría que la gente salga feliz, que lo cuente a amigos y conocidos y que quieran repetir pronto. Que pasen un buen rato y se olviden de todo lo de fuera, que bastante tenemos todos. Entretener y divertir. Mis dos objetivos vitales.









